Planes de pensiones, mitos y leyendas. El Mundo

ELMUNDO

Cuando llega el otoño, los bancos nos saturan con campañas para colocarnos un plan de pensiones o realizar la aportación del año con dos caramelos, la tableta o televisión de turno, y su ventaja fiscal. Es decir, para que usted reduzca su factura tributaria en la declaración de la renta del próximo año. Pero ojo, no es oro todo lo que reluce.

La fiscalidad de este producto financiero es un «espejismo», califican desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), porque «no se ahorra en impuestos, sino que solamente se aplaza el pago de los mismos».

Efectivamente, la desgravación consiste en reducirse de la base imponible del IRPF las cantidades aportadas en un plan de pensiones -máximo, 8.000 euros al año-, en función de su tramo fiscal. Esto significa que cuanto más alto sea el salario, más ventaja se consigue. Por lo tanto, los planes de pensiones no benefician fiscalmente a aquellos que tengan sueldos bajos.

La Asociación Española de Asesores Fiscales y Gestores Tributarios (Asefiget) pone estos ejemplos: con una base de 30.000 euros y una aportación de 8.000 euros, el ahorro fiscal es de 1.350 euros. En cambio, con un salario de 60.000, aportando la misma cantidad, el ahorro fiscal es 2.200 euros. Para rentas superiores a 500.000, el beneficio fiscal es de casi la mitad de lo invertido.

Según la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, la aportación media a planes de pensiones es de 1.375 euros anuales. El 76% de los partícipes contribuye cada año con menos de 300 euros.

Ahora bien, eso que no paga a Hacienda mientras va aportando cantidades, lo tendrá que abonar cuando rescate su dinero, y lo hará, de nuevo, en función de su tarifa fiscal, como rentas del trabajo. Cuidado porque puede aumentarle su base y que al final pague más impuestos. En este sentido, el director de Previsión Social de March JLT, Álvaro Monterde, recomienda no rescatarlo todo de una vez. Porque no es lo mismo el tipo aplicado si se rescatan, pongamos por caso, 100.000 euros, que si se reparte año tras año en 10.000.

Fiscalidad versus rentabilidad

Entorno al beneficio fiscal de los planes de pensiones también surgen dudas sobre si compensa más invertir ese ahorro en otro tipo de productos financieros,como ciertos fondos de inversión de renta variable con rendimientos superiores y cuya fiscalidad es más atractiva que la de los planes de pensiones. Sólo tributan por los beneficios obtenidos y entre el 20% y el 24%.

Los expertos, de hecho, recomiendan diversificar y ahorrar para la jubilación en otros vehículos de inversión. Si bien, la elección de otros productos depende de su aversión al riesgo, porque a mayor rentabilidad, más posibilidades de perder el dinero.

Normalmente, los ahorradores que destinan parte de su patrimonio para a la jubilación se muestran conservadores y prefieren seguridad en detrimento del interés. De ahí, que para el 90% de ellos sea el vehículo más adecuado, dicen en Abante Asesores. Así, en torno al 75% del patrimonio invertido en planes de pensiones está sobre activos de renta fija (deuda), que actualmente rentan poco.

A septiembre de este año, la rentabilidad media de los planes de pensiones era del 5,9% a tres años, del 2,48% a 10 y del 1,98% a 15, según la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones, Inverco.

El rendimiento es «muy bajo al estar invertidos principalmente en renta fija y monetaria y fondos garantizados. Son activos muy seguros, pero con poca rentabilidad«, afirma Enrique Borrajeros, director de desarrollo de Negocio de Abante Asesores.

En su opinión, se podrían obtener mayores rendimientos si «los bancos no centraran su campañas a final de año, cuando las Bolsas suelen estar más caras». «El ahorrador», continúa, «se centra en el regalo de la entidad y no exige rentabilidad». Abante Asesores recomienda «buscar mucho para encontrar planes bien gestionados».

¿Cuándo empezar a ahorrar para la jubilación?

Es la pregunta del millón. Lo que es evidente es que cuanto más años le queden para retirarsemenos cantidad tendrá que sacrificar todos los meses de su consumo presente. E, igualmente, el esfuerzo a realizar si se empieza a los 55 años será titánico.

A los 30 años, la jubilación está muy lejana pero es el momento, según coinciden los expertos, de empezar a plantearse cómo queremos disfrutar de ella. A esta edad, «podríamos ser un poco más flexibles y asumir un mayor nivel de riesgo, ya que el tiempo suele amortiguar las volatilidades a corto y medio plazo», señalan desde Aegon.

La estabilidad laboral y familiar llega a los 40. El sueldo suele ser mayor, pero también los imprevistos a cubrir. Y eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de planificarse.

A los 50 se nos hace tarde y su mentalidad claramente es conservadora. En esta etapa, los ingresos seguramente superan a los gastos, haya ahorrado algo y la capacidad para seguir haciéndolo sea superior. Ahora, la prioridad es mantenerlo y, si cabe, aumentarlo.

Dinero retenido

Otro de los obstáculos de los planes de pensiones es su falta de liquidez. Es decir,las dificultades de disponer su dinero en otras circunstancias que no sean exclusivamente la jubilación, el paro, una incapacidad permanente, enfermedad o despido objetivo. Si bien, la última reforma fiscal abre la posibilidad de recuperarlo, sin justificación alguna en 2025, siempre y cuando su plan de pensiones tenga una antigüedad de 10 años, a contar desde 2015.

¿Qué pasa con las pensiones públicas?

Su futuro es incierto y la cuantía tiende a la baja, dado el envejecimiento de la población y el endeudamiento del país. Para más inri, el ciudadano desconoce cuál será la estimación de la cantidad que percibirá en el día de mañana.

«Es importante que el Estado informe a los ciudadanos sobre cuánto vamos a ganar, para saber cuánto tengo que destinar a ahorro privado», señala Ángel Martínez-Aldama, director del Observatorio Inverco.

Actualmente, el límite máximo de percepción de la pensión pública asciende a 35.762 euros anuales, repartidos en 14 pagas y la revalorización tan sólo es del 0,25%. En este sentido, «una parte de la población va a necesitar un ahorro complementario si no quiere ver reducida drásticamente su capacidad adquisitiva durante su jubilación», añade Martínez-Aldama.

De ahí la necesidad de que cada uno vaya llenando una hucha privada. Sólo tres de cada diez españoles ahorra de forma habitual para su jubilación, según Aegon, y, además, lo hace tarde, añade Abante Asesores. Aunque respecto al año pasado ha subido casi tres puntos, esta etapa es el cuarto motivo para ahorrar, después de gastos imprevistos y previstos y caprichos, según Aviva.

Como decía el anuncio, busque, compare y se encuentra un producto financiero mejor, contrátelo, siempre diversificando. A partir de los 67 años, lo agradecerá.